Al hablar del término INDIE hacemos referencia a videojuegos o aplicaciones que han sido creadas de forma independiente por pequeños grupos de desarrollo, aunque podríamos citar verdaderas obras de arte creadas por una o dos personas, en solitario.

Pero, independientes a qué te preguntarás.

A la enorme industria de los videojuegos y alejados de los valores netamente capitalistas de las grandes desarrolladoras, tales como NINTENDO, SONY, MICROSOFT o la desaparecida SEGA.

Estos pequeños grupos de desarrolladores adoptan el reto de hacer videojuegos sin contar con un gran capital económico, pero con un optimismo y creatividad envidiables. Es curioso que algo similar haya sucedido en la década del ’70, cuando jóvenes pioneros estudiantes de ingeniería y carreras de informática comenzaron a crear videojuegos haciendo uso de las primeras computadoras portátiles, las cuales lentamente fueron ganando terreno como herramientas indispensables del hogar. Ellos tampoco contaban con grandes sumas de dinero, pero poseían algo más valioso, las ideas.

La llegada de los nuevos tiempos.

Hoy en día, el abanico de aplicaciones para desarrollo es mucho mayor, a tal punto que la creación de videojuegos es un objetivo mucho más realizable, incluso para aquellos que no tienen una formación especifica en programación o informática. Sin embargo, triunfar en el mundo de los videojuegos no es fácil. Solo aquellos que logren sumergirse en un ambiente donde prime la creatividad, por sobre cualquier idea de rentabilidad económica, lograrán destacarse. Por estas razones, muchos de los videojuegos INDIE que han alcanzado el éxito, lo hicieron a través de una calidad y un ingenio superlativos, que en muchos casos echan por tierra a títulos desarrollados por estudios con presupuestos millonarios.

Creatividad, sencillez, belleza, re-interpretación de viejos conceptos, son valores que forman parte de la corriente de desarrollo independiente, gracias a la cual podemos afirmar sin temor a equivocarnos que los vídeojuegos son arte, y que están más vivos que nunca.