Ezequiel Ciceri, un joven argentino y bien cordobés, se autodenomina como “un gamer de corazón” y ha decidido inmortalizar los mandos de las consolas más legendarias en un cuadro. En el mismo podemos ver diversos “Joystick” expuestos uno al lado del otro, llamando a la nostalgia y representando una curiosa obra de arte gamer.

Sin duda habrá dos tipos de gamer a los que se les “piantará un lagrimón”: el primero al recordar el mando de la consola de la infancia y el otro porque nunca pudo tener ese preciado joystick que hoy en día estan tan caros. La obra de Ezequiel es una verdadera pieza digna de museo.