Dos años después del indiscutido “GRAN TURISMO”, la compañía SQUARE, famosa por títulos como el juego de Rol FINAL FANTASY, lanza este juego para la primera consola PLAYSTATION. Título que nunca salió de japón. Se trata de un RPG (Juego de Rol). ¡Sí, exactamente!. Un juego de rol, pero de coches. O sea que también se trata de un juego de carreras. El concepto innovador se autodefine como “High Speed Driving RPG” aunque muchos fans lo han rebautizado como “RGT”.

Nos encontramos en YOKOHAMA en la bahía de TOKIO. La historia nos sumerge en la búsqueda que emprenden los hermanos Iwasaki, corredores callejeros clandestinos (o lo que en japón se llama “hashiriya”) ambos pertenecientes al equipo de carreras “Bay Lagoon Racer”. Por lo que se puede entender (porque el juego está totalmente en japonés) uno de los hermanos está metido en líos con gente fascinerosa. El asunto es que secuestran a la novia de éste y así comienza una búsqueda desenfrenada para poder rescatarla. Como habrán notado estamos hablando de un argumento al más puro estilo RAPIDO Y FURIOSO, pero tengamos en cuenta que este juego es 2 años anterior a la película mas taquillera sobre carreras clandestinas de la última década.

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Como decíamos, lamentablemente los textos del juego son casi en totalidad en japonés por lo que poco podemos entender, sumadas a largas escenas cinemáticas pueden llegar a aburrir al jugador deseoso de rápida acción, sin embargo con mucha paciencia podremos ir descifrando la trama y el sistema de juego.

 


Primero convengamos que el concepto de un juego de Rol aplicado a un juego de carreras puede hacernos pensar que conlleva a un fracaso rotundo de todo el producto, pero lo mejor está por venir: El motor 3D de carreras y el sistema de juego es alucinante para la época. Aunque en baja resolución, el apartado gráfico es excelente. Las carreteras urbanas japonesas están excelentemente recreadas con el acompañamiento acertado de buena música de Jazz. Con tan solo correr la primera carrera del modo RPG, con un auto normalillo nos sentimos jugando al primer GRAN TURISMO de la PSX. ¡Así de bueno es RACING LAGOON!. El manejo es una delicia: derrapados, adelantamientos, buena física, efectos sonoros y música. Todo esto a gran velocidad. Podemos correr hasta con 5 contrincantes sin notar ralentización alguna.

El juego en su modo RPG despliega efectivas escenas de video cinematográficas en donde interactuamos con curiosos personajes del “underground” japonés, de hecho el juego nos sumerge en el nocturno mundo de las carreras clandestinas. Deambulando por la gran ciudad portuaria de YOKOHAMA (con una cámara aérea al estilo GTA para playstation one) podremos visitar diversas tiendas de autopartes nuevas y usadas, talleres mecánicos, restaurantes, estadios deportivos, parques de diversiones, el barrio chino y hasta podemos sacar un crédito en el banco local. El propósito principal es recabar pistas que nos permitan rescatar a nuestra damisela. En el camino iremos desafiando a diversos corredores y mediremos nuestro auto en distintas calles de la gran ciudad. Aproximadamente estamos hablando de más de 50 tramos diferentes para competir. El plano en 3D de la ciudad es excelente, recreando las calles y avenidas principales y hasta podemos ver al metro municipal cruzando toda la ciudad.

Empezaremos corriendo con autos de potencia discreta pero si logramos triunfos adquiriremos puntos de recompensa (RP) y dinero (YENS). Cada vez que venzamos a un rival podremos comprarle partes de su auto y así equipar a nuestra máquina: potenciar el motor, cambiar el chasis y la carrocería, rodado, alivianar el peso, cambiar suspensión, tracción etc. También podremos “tunnear” nuestro vehículo con alerones, guardabarros deportivos, calcomanías y hasta cambiarle el color de la pintura.

 

También podremos acceder a bólidos muchos más potentes y veloces. En el juego no disponemos de nombres reales pero los modelos están perfectamente recreados: un listado breve de más de 30 autos incluye por ejemplo: Chevrolet Camaro, Ferrari Testarossa, Mitsubishi Lancer Evolution VI, Nissan Skyline ’33 GT’, Porsche 911, Rover Minicooper, Subaru Impreza WR-2000, entre otros.

Como irán viendo este juego se mide inmediatamente con la saga NEED FOR SPEED o RIDGE RACER y por cierto le saca ventajas en muchos aspectos a los dos en lo que se refiere a gráficas, física de los autos y sistema de juego. No lo compararemos con Gran Turismo por ser RACING LAGOON estrictamente un juego de carreras urbanas pero comparte con él la customización de los autos y el gran parecido técnico.

Aparte del idioma podemos citar algunas otras notas bajas:
– El efecto de las colisiones (cuando chocamos a otro auto) suele ser un poco molesto, desplazando demasiado nuestro vehículo del centro de la pista.
– Es imposible saltear las escenas cinemáticas.
– Originalmente los autos no disponen la posibilidad de usar NITRO pero con un cartucho o CD de trucos como GAMEGENIE o GAMESHARK podemos anexarle esta posibilidad.
– No tiene disponibilidad de cable link. Si tuviera este apartado sería demasiado bueno para creerlo.

El juego aparte del modo principal dispone de un modo 2 players, de acceso rápido, donde podemos competir con la computadora o con un amigo en pantalla partida y también tenemos la opción de usar nuestro auto modificado del modo RPG cargándolo desde la memory card.

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RACING LAGOON tiene todo lo que los fans de la conducción esperamos: una historia motivante, muchos autos, muchas pistas, un sistema que permite mejorar nuestro vehículo, buenos gráficos y un excelente apartado técnico que nos hace sentir la velocidad y la potencia de nuestro bólido mejorado. Es un juego único que elevó el estándar de lo que un juego de carreras puede ofrecer convirtiéndose en un nuevo género: El RGT. Seguramente si éste título hubiera sido lanzado en el 2001, coincidiendo con el lanzamiento de la saga RÁPIDO Y FURIOSO, hasta podría haber tenido una versión americana o quizás hasta una segunda parte. Increíblemente, este gran juego de SQUARE pasó rápido y desapercibido, fiel a su argumento clandestino, pero sí les aseguro que dejó fuertes marcas en el asfalto.