En el mundo animal hay incompatibilidades. Los zorros y los humanos estamos en ese terreno. Los humanos tienden a preocuparse por trivialidades y tienen un penetrante olor agrio (si eres humano probablemente no lo notes). Además esa afición de algunos de hacer gorros con las pieles de mi especie es difícil de aceptar por el resto de mi comunidad. Todo esto ha dejado a muchos humanos fuera de mi madriguera.

Los embajadores de Super Batata Retro fueron invitados por mi producción.  Entraron a la cueva cargando consolas más viejas y raras que las de mi colección. Cuando vi un Sega Saturn en las manos de Pedro Chanquia, el palpitar fuerte de mi corazón opacó su hedor agrio (más agrio que cualquiera de los visitantes hasta la fecha).

Sentados en el sillón, se nos pasó la tarde hablando de temas que realmente valen la pena: consolas clásicas y los mejores videojuegos de la historia.

Los zorros no creemos en el amor a primera vista. Somos conscientes de que nuestras atracciones son meramente reproductivas, pero lo más parecido a esa curiosa ilusión humana, fue la que vivimos esa tarde en la cueva.

Nota aparte: les patee el cul# en un mano a mano a MK2. Ernesto Chanquía puede reclamar lo contrario, pero no hay pruebas que lo demuestren.