En los últimos años hemos sido testigos de cómo el videojuego ha dejado de ser un mero producto del entretenimiento hogareño para convertirse en impulsor de un fenómeno masivo que convoca a miles de jugadores que dan muestra de su destreza y habilidad con el “joystick”. Tanto que se ha desatado la polémica: ¿Puede considerarse el videojuego un deporte?.

Si nos atenemos al origen de la palabra “deporte” estamos hablando de una actividad o ejercicio físico, generalmente al aire libre y sujeto a determinadas normas, actividad que también está ligada a la competencia y al logro de un resultado.

Es evidente que los videojuegos no están ligados ni al aire libre ni al ejercicio físico pero sí pueden considerarse una recreación, un pasatiempo que en muchos casos plantea un desafío y crea destreza en el jugador. En el caso de videojuegos de varios jugadores también se puede competir, sobresaliendo la destreza y habilidad de los jugadores que persiguen una meta o triunfo.

Actualmente muchos “gamers” consideran a los videojuegos una práctica deportiva. Quizás los primeros competidores se forjaron entre los expertos jugadores de “Mortal Kombat” y “Street Fighter” en los ´90 llegando hoy en día las nuevas generaciones a convertirse en verdaderos “PRO” que compiten a nivel internacional en torneos de gran envergadura como “The International (Dota 2)” o el “EVO (Evolution Championship Series)”, ambos que actualmente se realizan en los Estados Unidos.

Mientras en la vereda del frente los detractores de los “eSports” (muchos de ellos, personas que han realizado deportes como el fútbol o atletismo) hacen agua cuando deben analizar “el ajedrez” que sí es considerado deporte a nivel mundial. Juego en el cuál no se utiliza la destreza física pero si la destreza mental, estratégica y velocidad de resolución lógica, herramientas que también son imprescindibles en la competencia en videojuegos sumadas a la destreza y velocidad motriz.

El tema de considerar a los videojuegos deporte depende de qué se considere como deporte, la puja es como la que fue en su momento la discusión sobre la “música electrónica”.

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Evento “The international eSport” en EEUU.

El horizonte del videojuego.

En nuestro país hay mucho prejuicio con respecto a los videojuegos, se los considera una actividad de niños (inmadura) o un vicio. Lo cierto es que hablamos de un producto cultural muy potente. Los “gamers” son gente común que ha crecido con los videojuegos y se identifican con ellos no sólo como divertimento sino que han sido formados también en base a sus valores y su promesa de un futuro sin límites, inclusive ahora, los videojugadores encuentran en esta “filosofía” una forma de crecer en su vida profesional ya sea como deportista virtual, como periodista de videojuegos, como programador, diseñador o músico.

Fuera de la discusión si deben ser considerados un deporte, los videojuegos nos han demostrado que son una forma de entretenimiento socializadora que destruye el aislamiento de la vida moderna e integra a las gentes en el calor de una comunidad de fuertes lazos que no conoce fronteras. (Juéguese: League Of Legends, Dota 2, World of Warcraft).

Los videojuegos nos han demostrado que jugando se aprende, sobre la humanidad. Que no hay mejor manera de aprender historia que siendo protagonista virtual de las hazañas gloriosas o de los momentos más oscuros de la humanidad: (Juéguese: Medal Of Honor, Hack de COD 2: España en llamas, Metal Gear).

Los videojuegos nos han demostrado que son, en muchos casos, una expresión más superadora que el cine, atrapándonos en su arte más sublime. (Juéguese: Silent Hill, Journey, Final Fantasy).

Los videojuegos nos han demostrado que pueden capacitarnos y prepararnos para la vida real. (Juéguese: Gran Turismo, X-Plane, utilícese el accesorio “Kinect”.)

Los videojuegos nos han demostrado que son tan convocantes como cualquier espectáculo deportivo de primer nivel, que son también una recreación, un desafío y promueven la competencia, premiándose la destreza y habilidad y castigándose la antideportividad de los videojugadores.

El videojuego es un legado de nuestro pasado, una experiencia del presente y algo que transformamos día a día para dejarlo a nuestras futuras generaciones. Ninguna mente libre aceptará hoy en día la quema de libros y la censura del cine o la literatura, atrás debe quedar ese concepto retrógrado de que el videojuego es un vicio,  o una degeneración para la juventud. El videojuego es parte de nuestra cultura, debemos cuidarlo, encauzarlo y saberlo separar del puro merchandising y el consumismo de lo cual nada parece escapar.

Jugar es aprender. La renuncia a aprender y a jugar es el refugio de los mediocres. Nosotros creemos en el videojuego.